14 años de Tibisay Lucena

EnContexto jun. 14, 2020

Después de más de una década, 18 elecciones y reiteradas acusaciones por violar las normas electorales para favorecer a Hugo Chávez y, hasta entonces, al dictador Nicolás Maduro, Tibisay Lucena Ramírez sale del Consejo Nacional Electoral de Venezuela

El viernes 12 de junio, a través de una sentencia que irrumpió en las atribuciones que la Constitución confiere al Poder Legislativo, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) -también controlada por Nicolás Maduro-, nombró y juramentó a los nuevos miembros del Poder Electoral, reemplazando a Tibisay Lucena por Indira Maira Alfonzo Izaguirre, quien hasta entonces se había desempeñado como presidenta de la Sala Electoral del mismo TSJ.


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Durante años, Tibisay Lucena Ramírez fue la cara más destacada del Poder Electoral de Venezuela, siendo partícipe del derrumbe institucional del órgano electoral que llevó a Nicolás Maduro al desconocimiento en su legitimidad, dentro y fuera del país.

Tibisay Lucena Ramírez. 2006

En el ejercicio de sus funciones, que se prolongó por más de 14 años (14 años, 1 mes y 13 días), Lucena fue una de las reformistas que apoyó el cambio en el sistema electoral venezolano. El cambio fue radical. Ya los venezolanos no iban a unos comicios manuales, se iban a enfrentar a un sistema automatizado.

La automatización del proceso electoral venezolano

La automatización del proceso electoral empezó en el 1999, se dio de manera progresiva. De está manera, apareció la empresa Smartmatic para acompañar a los electores en cada comicio, y los  venezolanos migraron de la "papeleta" al "botón".

Con Lucena al frente del CNE, en el año 2004, Venezuela se convirtió en el primer país del mundo en sufragar de manera automatizada en una elección de escala nacional.

Se trató de un evento que causó polémica en la población porque implicaba un cambio en la metodología que afectaba, incluso, la confianza del ya polarizado electorado de Venezuela. Sin embargo, el proceso automatizado se instauró de manera definitiva.

Con los años, se implementaron prácticas como la "máquina captahuellas" con las que se pretendía ubicar a cada elector en su respectiva mesa de votación con tan sólo presentar su huella dactilar, y también buscaría garantizar que cada elector vote una sola vez.

En cada proceso en el que estuvo al frente Lucena, se insistía en la imposibilidad de fraude. No obstante, las denuncias por irregularidades en el desarrollo de las elecciones proliferaban: el control militar del denominado "Plan República" que, en casos muy estudiados, no permitía el acceso a los testigos de mesa acreditados por los partidos políticos de oposición; la posibilidad de forjar las actas de escrutinio (caso emblemático de los resultados del estado Bolívar); el ventajismo de los candidatos oficialistas en los medios de comunicación -inclusive en los medios de comunicación del Estado-; el uso evidente de los recursos del Estado en las campañas electorales; la imposibilidad de que observadores internacionales ingresaran al país y presenciaran el desarrollo del proceso; entre otras violaciones a las normas electorales.

"Esta no es una democracia tutorada para que vengan organismos a monitorear (…) Tenemos un programa de observadores nacionales el resto son acompañantes internacionales (no observadores internacionales)". Tibisay Lucena. 15 de agosto de 2015

Así, Venezuela se convertía en uno de los países de la región con más elecciones, pero donde el Poder Electoral -controlado por el Poder Ejecutivo a través de Tibisay Lucena Ramírez y otros integrantes del organismo- se apartaba de la legalidad para promover un sistema que, en el transcurso del tiempo, dejaba de reflejar la voluntad de las mayorías y violaba los derechos políticos de los ciudadanos a elegir y ser elegidos libremente.

Durante su largo mandato al frente del CNE, Lucena llevó adelante 18 procesos electorales, dentro de los cuales ejecutó -a su justa medida- la discrecionalidad, el control y la violación de las normas electorales que arrastraron a Venezuela a una crisis política sin precedentes.

Las elecciones más destacadas realizadas en la era de Tibisay Lucena fueron:

  1. Elecciones presidenciales del 3 de diciembre de 2006 (reelección de Hugo Chávez);
  2. Referéndum sobre la reforma constitucional propuesta por Hugo Chávez del 2 de diciembre de 2007 (primera derrota electoral de Hugo Chávez);
  3. Elecciones regionales del 23 de noviembre de 2008;
  4. Elecciones parlamentarias del 26 de septiembre de 2010;
  5. Elección presidencial del 7 de octubre de 2012 (segunda reelección de Hugo Chávez);
  6. Elecciones regionales del 16 de diciembre de 2012;
  7. Elección presidencial del 14 de abril de 2013 (muerte de Hugo Chávez. Nicolás Maduro es electo en un proceso de votación cuestionado que fue impugnado por el opositor Henrique Capriles);
  8. Elecciones parlamentarias del 6 de diciembre del 2016 (la oposición de Maduro logra la mayoría calificada dentro de la Asamblea Nacional).
  9. Elección de la Asamblea Nacional Constituyente del 30 de julio de 2017 (no reconocida por la oposición ni por la comunidad internacional);
  10. Elecciones regionales del 18 de octubre de 2017;
  11. Elección presidencial del 28 de mayo de 2018 (elección no reconocida por la oposición ni por la comunidad internacional).

Hechos

Las denuncias contra Lucena son proporcionales a la cantidad de años que se desempeñó como Presidenta del Consejo Nacional Electoral. Han sido muchas. Cuando las encuestas y el escenario político del momento no favorecían a los regímenes de Chávez y Maduro, actuaba prescindiendo del proceso que legalmente correspondía con el único fin de evitar que la mayoría se expresara libremente mediante el voto.

Para las elecciones legislativas del 26 de septiembre del 2010, Tibisay Lucena cambió las circunscripciones electorales, modificando el número de diputados a elegir, con el objetivo de asegurarle al entonces presidente, Hugo Chávez, la mayoría en el Poder Legislativo. Esta maniobra le permitió al partido del Gobierno obtener 98 escaños y a la oposición sólo 65, a pesar de que la coalición opositora superó al chavismo en cantidad de votos a nivel nacional.

Tras la muerte de Hugo Chávez en el año 2012, el Poder Electoral convocó a elecciones presidenciales para el 14 de abril de 2013 en las cuales se enfrentaron: Nicolás Maduro (heredero político de Chávez) y el opositor Henrique Capriles Radonski. Tras un resultado ajustado, de una diferencia de 250.000 votos, Capriles impugnó el proceso con el fin de que se revisaran, entre otras cosas, los cuadernos de votación por sospechas de usurpación de identidad de electores. Ni el CNE, ni la Sala Electoral del TSJ (ambos en manos de la estructura de control de Maduro), permitieron la investigación y adjudicaron el triunfo a Maduro.

Las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre del 2016 marcaron un antes y un después para la historia electoral del país: la crisis económica y los altos índices de rechazo a Nicolás Maduro y su entorno hicieron imposible la manipulación del proceso a favor del oficialismo. La oposición, bajo la tarjeta Mesa de la Unidad Democrática (MUD) logró 112 escaños en la Asamblea Nacional, contra los 55 del Gobierno. La votación fue masiva y los testigos se plantaron en sus centros electorales.

Así la oposición venezolana logró vencer el sistema ventajista del CNE de Tibisay Lucena. 6-D, de Braulio Jatar

Después de estos comicios, el país sabía que existía una mayoría clara que buscaría la salida de Nicolás Maduro y su cúpula. Sin embargo, la figura de Lucena se volvía a interponer, a tal punto que, en complicidad con tribunales que sólo responden a la misma estructura de control, obstaculizó y no permitió la realización del Referéndum Revocatorio que pretendía la oposición en el 2016. Con esta medida, el Poder Electoral volvía a violar los derechos políticos de los venezolanos que, mediante un referéndum, buscaban revocar el mandato de Nicolás Maduro.

Otro de los hechos que estamos obligados a mencionar, y que verifica cómo Tibisay Lucena abusó de su poder y violó las normas electorales para favorecer al régimen de Maduro, es la decisión arbitraria del órgano electoral de cambiar más de 200 centros de votación días antes de las elecciones regionales del 18 de octubre de 2017. Los centros electorales afectados a nivel nacional fueron aquellos que representaban "bastiones" de la oposición, es decir, se estudió en qué centros electorales históricamente la oposición ganaba con una brecha importante para proceder a cerrarlos y reubicar a sus electores en otros centros de votación, en su mayoría, de difícil acceso.

Habiendo una nueva mayoría, aumentó la arremetida contra los líderes de oposición presidenciables y, para las elecciones presidenciales del 28 de mayo de 2018, se avanzó con su inhabilitación -la cual fue progresiva y muy bien calculada- tal es el caso de Leopoldo López, Henrique Capriles Radonski, María Corina Machado, entre otros. El Poder Electoral de Lucena y Maduro tampoco permitió la inscripción de las tarjetas de los principales partidos políticos de oposición: Acción Democrática (AD), Voluntad Popular (VP), Primero Justicia (PJ), Vente Venezuela (VV), Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

En el 2015, la tarjeta electoral Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se convirtió en la coalición más votada en la historia electoral de Venezuela con 7.7 millones de votos aproximadamente. Sin embargo, eso no importó y se prohibió su participación.

El uso de los recursos del Estado para hacer campaña electoral y la prohibición de que observadores internacionales participaran en el proceso, también hicieron de esta última elección un proceso sin garantías democráticas mínimas para su reconocimiento. Desaparece la credibilidad del Poder Electoral junto a la legitimidad de Nicolás Maduro, que hoy no es reconocido como presidente legítimo por más de 50 naciones.

Redacción

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