Dolarización de facto

EnContexto ene. 16, 2021

Venezuela empieza a permitir la entrada de la banca pública y privada en estas nuevas reglas, tal como lo asomó Nicolás Maduro cuando autorizó a la banca venezolana a "abrir cuentas en divisas para facilitar el pago de bienes y servicios", en medio de una dolarización de facto que representa una relajación de los controles en la economía

El Bolívar, que es moneda de curso legal en Venezuela desde 1879, se ha visto desplazada progresivamente por el dólar estadounidense en los últimos años, debido a la gran recesión económica que padece el país desde el fallecimiento del ex-mandatario Hugo Chávez en el año 2013.

Revolución Bolivariana: "Somos antiimperialistas"

Movimiento chavista en apoyo al pensamiento antiimperialista / Foto por MIPPCI

Posiblemente, una de las máximas del chavismo fue el repudio a las políticas del país norteaméricano junto con la estructura cultural, social y económica que lo identifica.

Sin embargo, esto era meramente política popular para las masas y así identificar a un culpable de las desgracias y carencias de la nación latinoamericana por la mala gestión gubernamental. Es así como, por ejemplo, Estados Unidos era uno de los principales compradores del crudo venezolano durante todos los años del gobierno de Chávez y parte del de Maduro y, de las mayores ironías, la cantidad de propiedades y bienes muebles adquiridos o importados en el territorio norteamericano de muchos de los líderes chavistas.

Así, pensar que en Venezuela se podría fijar como moneda de cuenta y moneda de pago al dólar estadounidense para diversos bienes y servicios, era casi imposible. Chávez en una de sus centenares de proclamas contra Estados Unidos dijo:

¡Venezuela ya nunca será colonia yanqui, ni colonia de nadie!

Los controles cambiarios han ido en decadencia

Por definición, un control de cambio "es una medida de política cambiaria. Sirve para defender, y proteger, el valor de la moneda de un país, así como las reservas que los países pueden tener de la misma. Una pérdida de valor, o devaluación, puede reducir el poder adquisitivo de esa moneda y, por tanto, el valor de sus bienes y servicios". (Vásquez, Sf. Parr. 1).

Pero todo esto es sobre el papel... la verdad es que los controles cambiarios se prestan, fundamentalmente, para la corrupción. No son solución, simplemente contribuyen a la destrucción progresiva del aparato productivo de un país.

Sin embargo, el ciudadano común y la empresa que no tiene algún nexo con el gobierno, se les resulta sumamente complicado acceder a la porción de dólares que el Estado asigna, ocasionando una distorsión en la economía al crearse, por consecuencia, el mercado paralelo de divisas.

Lo anterior, el gobierno intenta arreciar con normativas y políticas para obligar al uso de la moneda local lo que, sumado a una hiperinflación que corroe el valor real de esta, crea un colapso general en todos los sectores económicos del país tal como sucediese en los años 2016, 2017 y 2018 en Venezuela.

Maduro, al ver un escenario inminente de caos en la sociedad, empieza a flexibilizar poco a poco los controles de cambio y las restricciones del uso de divisas. Esto, por supuesto, no es una solución eficaz ni sana a largo plazo pues, las erradas políticas monetarias y la corrupción siguen estando presente por lo que, en vez de estar devaluándose el bolívar, se devalúa el dólar o la divisa que se asumió como moneda principal de facto, junto a una hiperinflación que sigue estando presente en el mercado. Para la guinda de este pastel, hay que recordar que se dolariza un mercado en donde los salarios e ingresos de millones de trabajadores siguen siendo en bolívares y, si es en dólares, no corresponde ni cercanamente a los valores mínimos del salario básico en otros países.

¿Cómo se ha venido dando esta flexibilización?

El primer paso es que todos los actores que conforman el Estado inyecten dólares en inversiones de complejos turísticos, residenciales, comerciales e industriales, así como importaciones y la permisibilidad del regreso parcial de capital privado extranjero. Al empezar a dinamizar un mercado prácticamente paralizado, todos los demás sectores de la población empiezan a manejar poco a poco las divisas que han sido inyectadas, desde pequeñas porciones, como porciones significativas de aquellas empresas que lograron sobrevivir al escenario caótico descrito anteriormente.

Una vez los ciudadanos y las PYMES hayan entrado en el nuevo juego de divisas, el gobierno prosigue a tributar en divisas para seguir permitiendo flujo de caja, tanto para los funcionarios como para el erario público.

Los cobros de pasajes del transporte público; el cobro de bienes y servicios; y el pago de salarios, empiezan a tener tinte verde (dólar).

Finalmente, Venezuela empieza a permitir la entrada de la banca pública y privada en estas nuevas reglas del juego, tal como lo asomó Nicolás Maduro cuando autorizó a la banca venezolana a "abrir cuentas en divisas para facilitar el pago de bienes y servicios", en medio de una dolarización de facto que representa una relajación de los controles en la economía.

¿Y qué sucedió con el ideal antiimperialista?

No hay que pensar mucho al respecto para dar respuesta: el ideal revolucionario fue un fracaso desde su concepción. Siempre fue populista, maquinado para engañar y para beneficiar a unos pocos. La dolarización de facto, junto a otras antagonías a los postulados chavistas, ya están aquí, son una realidad y quien perdió en todos estos años fue el ciudadano promedio, que no se dejó corromper o que no pudo aprovechar los "guisos". ¿Cuánto le queda al bolívar para desaparecer por completo? Deje sus opiniones.

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