Leopoldo López: más que un perseguido político de Maduro

EnContexto oct. 25, 2020


Leopoldo López se convirtió en preso y condenado de tribunales controlados por el régimen de Nicolás Maduro, luego de una carrera social en Venezuela marcada por un liderazgo que desafío al sistema que hoy continúa aferrado al poder y hunde al país petrolero en una crisis generalizada que toca lo político, lo social y lo económico.

Los últimos seis años, desde el 2014, López ha sido víctima de torturas, aislamientos y prisión. Sin embargo, en la memoria de los venezolanos, hay otros hechos que acompañan al nuevo "escapista" del régimen en Venezuela y que lo hacen más que un perseguido político de Maduro.

Tercer Alcalde del municipio Chacao

Para el año 2.000 Leopoldo López ganó la Alcaldía del municipio más rico, y a la vez más pequeño, de la denominada Gran Caracas, el compendio de municipios del estado Miranda que están unidos a la capital. Así, López se alzó como primera autoridad de  Chacao.

Para los incrédulos, gobernar en Chacao no era más que mantener la gestión, pues gozaba con muy poca población y grandes recursos económicos para las obras públicas. Fue reelecto y entregó la Alcaldía en el año 2.008 a su abanderado, Emilio Graterón.

Candidato presidencial

Para los agradecidos, Leopoldo invirtió, construyó y se hizo un nombre que le valió para ser candidato presidencial ante Hugo Chávez, el socialista que gobernó desde 1.999 hasta 2.013 en Venezuela.

Como candidato, el chavismo se encargó de inhabilitarlo. Así, en medio de unas primarias cedió su paso y apoyó a Henrique Capriles ("Capoldo"), quien ganó entre los opositores María Corina Machado, Pablo Pérez, Diego Arria y Pablo Medina, como abanderado para medirse ante las presidenciales más esperadas en Venezuela.

"Todos los derechos para todas las personas"

López amplió su visión, salió de Chacao y con el pasar de los meses su nombre resonaba en los pueblos más lejanos de Venezuela.

Luego de la derrota de Capriles y la sentencia de 6 años más con Hugo Chávez como jefe de Estado, la oposición se afinaba en buscar más estrategias de peso que le hiciera ganar terreno en el tablero político. Sin embargo, el fallecimiento de Chávez, y la posterior llegada de Nicolás Maduro, tomaron por sorpresa al país.

Para 2014, Leopoldo López ya no creía en la frase "el tiempo de Dios es perfecto", dicha por quien hasta hace poco era su aliado, Henrique Capriles.

Entonces, poco antes de cumplirse el año de Nicolás Maduro en el poder, López -junto a María Corina Machado y Antonio Ledezma- convocaron a los ciudadanos a participar en el plan denominado "La Salida". Una movilización cívica que buscaba el fin de Maduro y la restitución de la democracia.

Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma

El 12 de febrero, fecha en la que Venezuela conmemora el Día de la Juventud, López, junto a Machado y Ledezma, protagonizaron una marcha que llegaría hasta la Fiscalía General de la República, dónde Luisa Ortega Díaz aún era participe de las violaciones constantes a los derechos humanos del régimen de Maduro.

La marcha terminó con una emboscada, es asesinato de Basil da Costa y la certeza de que habían infiltrados, encargados de generar violencia y sembrar el caos.

Entrega monumental

El régimen no tardó en responsabilizar a López de los hechos y pedir su captura. Los días siguientes transcurrieron sin conocer el paradero del líder. Se hablaba de una eventual huida del país, de abandono de la causa.

Leopoldo seguía en el país y se entregó en medio de una multitudinaria concentración en la Plaza Brion de Chacaíto, frontera con el municipio que lo vio crecer como político.

Así, 18 de febrero de 2014, Leopoldo López, vestido de blanco y con megáfono en mano, aseguraba que su prisión valdría la pena si con eso el rumbo de Venezuela cambiaba.

"Si mi arresto permite a Venezuela despertar definitivamente (…) mi encarcelamiento valdrá la pena" dijo entonces López mientras un cordón militar se abría paso entre la multitud para colocar las esposas al líder que se entregaba de manera voluntaria.

La condena

Durante más de un año y 71 audiencias a puerta cerrada, sin saber más del líder que se entregó, y recibiendo mensajes a través de su esposa Lilian Tintori, llegó la sentencia a manos de la jueza Susana Barreiros: 13 años, nueve meses, siete días y 12 horas de prisión para quien entonces era comparado con Nelson Mandela.

Leopoldo López fue responsabilizado de la comisión de los delitos de incendio intencional, instigación pública, daños a la propiedad pública y asociación para delinquir.

Para el 2015, el fiscal Franklin Nieves huye del país y asegura que fue fuertemente presionado para manipular y forjar pruebas contra Leopoldo López.

Mientras tanto, la defensa del ya considerado preso de conciencia por diversas organizaciones mundiales a favor de los derechos humanos, había interpuesto el recurso de apelación contra la sentencia condenatoria, acto que no rindió los frutos deseados, pues la Sala I de la Corte de Apelaciones de Caracas ratificó la sentencia en iguales términos contra López: 13 años, nueve meses, siete días y 12 horas de prisión.

Entre tanto, las denuncias de aislamiento y torturas y tratos crueles por parte de efectivos militares contra Leopoldo y su familia, salían a la luz pública.

Casa por cárcel: celebración en la oposición

El 7 de julio de 2017 los venezolanos vuelven a ver a Leopoldo López quién, bandera tricolor en mano, celebró el otorgamiento de arresto domiciliario dado por la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). El líder estaría más cerca de su gente, en la calle.

Bajo el argumento de "problemas de salud", López regresó a su hogar en compañía de sus tres hijos. La menor nacida durante su arresto en la cárcel militar de Ramo Verde.

De manera repentina fue suspendido el arresto domiciliario y López fue llevado de nuevo a prisión, Ramo Verde lo recibió de nuevo. No obstante, el preso político regresó a casa.

Durante el 2017, también se arrojaron nuevos datos sobre el encarcelamiento: Ralenis Tovar, la jueza que firmó la orden de aprehensión contra López en 2014, admitió -tras su asilo en Canadá- que actuó bajo presión del régimen y por temor a represalias en su contra. Indicando así que Leopoldo López era inocente.

30 de abril de 2019: López madrugó a los venezolanos

Tres meses luego que Juan Guaidó asumiera como presidente encargado de Venezuela, la imagen Leopoldo López en la autopista Francisco Fajardo con una chaqueta negra, lentes y frente a una base Militar, fue el desayuno de los venezolanos.

Empezaba así lo que fue considerado una insurrección militar por parte de un grupo de uniformados que buscaban la salida de Maduro. La jugada no dio resultados y López, quién había sido liberado horas antes por funcionarios policiales que simpatizaron con su causa, debió refugiarse de nuevo. Aún no era libre: llega a la embajada de España en Caracas donde permaneció mientras su familia escapaba del país.

Próximo destino: España

El 24 de octubre, el diario español El Mundo confirma que López había abandonado la sede diplomática en Caracas y se encontraba fuera del país, en Colombia.

La noticia fue asumida por el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, quien se atribuyó el éxito de la operación.

Ya se confirmó que el dirigente perseguido del régimen de Maduro está en España, junto a su familia, a la vez que pasa a la lista de dirigentes opositores que huyen del país para evitar la cárcel e intentar mantenerse en el tablero de la política desde el exterior.

Redacción

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