¿Victoria Inminente del partido de Bukele?

El Salvador feb. 27, 2021

El poder concentrado en un solo hombre puede representar un gran peligro para la sociedad: se desvirtúan los buenos intereses y se aplacan los espacios políticos para diferentes opiniones. Los opositores a Bukele tienen una gran responsabilidad con la ciudadanía salvadoreña: recuperar su confianza mediante la materialización de una agenda política que responda a las necesidades del país.

Este 28 de febrero se celebrarán las elecciones parlamentarias y municipales de la República de El Salvador en la que se elegirán a 84 diputados y a los miembros de los Concejos Municipales de los 262 municipios en los que se encuentra dividido el territorio nacional.

A la cita electoral están convocados  casi cinco millones y medio de salvadoreños autorizados para sufragar en la contienda que promete dejar secuelas en el rumbo político.

En la actualidad, la actual legislatura es controlada por  Alianza Republicana Nacionalista (Arena) con 35 curules, seguida con 23 del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), y de los 26 escaños restantes solo 11 son oficialistas.

De ser acertados los sondeos, que dan a Bukele la mayoría dentro de la Cámara, el oficialismo terminaría por apartar la piedra de tranca que le ha metido freno a algunos proyectos.

El Salvador, un país donde el 10,7% de la población mayor de 18 años tiene Twitter, pero el 40% sigue por las redes la vida política del país, tiene como Jefe de Estado al autodenominado "Presidente más cool del mundo". Con su dispositivo movil en la mano, Bukele pasó a modernizar el país con una actitud jovial e irreverente.

Así, Nuevas Ideas -según las encuestas más recientes- y su aliado Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA) suman una intención de voto del 72,2%, que les otorgaría la mayoría cualificada en la Asamblea Legislativa, la única cámara del legislativo salvadoreño, con 84 diputados.

Obtener la mayoría, permitiría al "Bukelismo" asumir dentro de la próxima Asamblea la elección del nuevo Fiscal General de la República y a cinco magistrados de la Corte Suprema de Justicia..

Desplazo de la tradicional derecha e Izquierda salvadoreña

El Salvador es uno de esos países que no escapa del bipartidismo y, como se ha evidenciado en su historia política, los partidos de cada esfera cumplen con los extremos ideológicos. Sin embargo, con la llegada del partido de Bukele, la tolda Nuevas Ideas, se ha desplazado del escenario los actores tradicionales que la conformaban: Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Estos partidos han visto como se ha reducido su popularidad drásticamente desde que el joven presidente Bukele ascendiera a la presidencia en el 2019. Su último bastión de poder político se concentra en el Congreso y esperan de forma inminente ser desplazados de forma tangible en las elecciones que se avecinan.

Polémicas de malversación de fondos, juicios políticos e ineficacia en los periodos de gobierno de ambos partidos han corroido su fama y aceptación por lo que se encuentran en una situación muy precaria.

Una victoria contundente siempre es peligroso

Bukele, presidente de El Salvador

Que un solo partido y su mandantario concentren el poder político, sea de la ideología que sea, es sumamente preocupante debido a las arbitrariedades que se pueden presentar. De materializarse la victoria aplastante del partido de Bukele para el control del Congreso, la ciudadanía tendrá una gran responsabilidad en controlar los límites de los poderes del Estado.

Laura Andrade, directora del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana, ha comentado lo siguiente:

"El Salvador puso todo el poder en manos de ARENA entre 1994 y 2000 y fue lo peor que le pudo ocurrir al país".

Bukele ha afianzado su popularidad gracias a una buena gestión acompañada de un uso intensivo de redes sociales y cercanía con la ciudadanía.

Por otro lado, supo aprovechar el hastío de la población salvadoreña de la hegemonía de gobierno por más de 30 años del bipartidismo tradicional. Ha canalizado su fracaso para convertirlo en un motor que impulse su popularidad y aceptación. Lo anterior, esto recuerda muchísimo a la historia política de Venezuela en donde el ex mandatario Hugo Chávez canalizó la frustración de la población en contra de los partidos políticos tradicionales AD y COPEI. La mayoría de lectores ya conocerán en que desembocó esta situación...

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